otras preguntas

¿Cuándo es recomendable hacer una consulta?

Lo ideal es intervenir en los momentos iniciales de los proyectos, cuando aun son embrionarios. Si se tiene que cambiar un proyecto una vez que se ha empezado a construir, siempre es más costoso.

Otros momentos adecuados son cuando cambian los habitantes de la casa. Por ejemplo, cuando un hijo adolescente se va de casa o cuando acogemos a un abuelo que necesita ayuda.

De todas formas, cuando no nos sintamos a gusto en casa, siempre será un buen momento.

Si nosotros cambiamos con el tiempo, ¿Por qué nuestras casas tendrían que seguir siendo igual?

¿Es necesario tener previsto hacer obra para hacer una consulta?

No. Una consulta os puede servir para saber cómo sacar mejor partido de vuestra casa y para ver que posibilidades tenéis aunque no lo hagáis ahora mismo.

Una vez que tengáis vuestro proyecto cada pequeño avance va a estar bien invertido porque se integrará en una idea de conjunto.

Nuestro objetivo no es hacer obra, sinó encontrar la solución que se ajuste a vuestras demandas. A veces, cambiando el mobiliario de sitio y con unos retoques en la ambientación se consiguen grandes resultados.

¿ Pero todo esto de arquitectos… No nos saldrá más cara la obra al final?

Estamos de vuestra parte. Os respondemos con un ejemplo: Había una pareja que quería ampliar la casa que les tocó en herencia y pensaron en levantar un piso (la casa era en planta baja) para ubicar allí los dormitorios . Significaba pasar de 75 a 150 m2. Después de una consulta vieron que arreglando el piso de abajo, cambiando la distribución y ampliándolo un poco (hasta los 90 m2) tenían sus demandas cubiertas!.

Pensad que tenemos tendencia a mantener las cosas tal y como nos llegaron. Nosotros os proponemos otras soluciones para que ahorréis.

¿Y para cobrar, com lo hacen?

Mirad, como os decíamos, nuestro deseo no es hacer mucha obra sinó que viváis mejor.

Por eso no cobramos un % sobre la obra construida. Lo hace así la práctica totalidad de los arquitectos, pero, en casos de pequeñas reformas no tiene sentido porque significaría que “nos interesa hacer mucha demolición y mucha obra” y esto entra en contradicción con los intereses de nuestros clientes.

No, nosotros cobramos un precio fijo que queda establecido al inicio de la relación profesional porque cobramos por las ideas que aportamos. Por pensar y no por el volumen de obra que hacemos.